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Santiago

Capítulo 1

Reina-Valera 1909

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1

JACOBO, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, á las doce tribus que están esparcidas, salud.

Santiago 1:1

2

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas tentaciones;

Santiago 1:2

3

Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia.

Santiago 1:3

4

Mas tenga la paciencia perfecta [su] obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa.

Santiago 1:4

5

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.

Santiago 1:5

6

Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra.

Santiago 1:6

7

No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.

Santiago 1:7

8

El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos.

Santiago 1:8

9

El hermano que es de baja suerte, gloríese en su alteza:

Santiago 1:9

10

Mas el que es rico, en su bajeza; porque él se pasará como la flor de la hierba.

Santiago 1:10

11

Porque salido el sol con ardor, la hierba se secó, y su flor se cayó, y pereció su hermosa apariencia: así también se marchitará el rico en todos sus caminos.

Santiago 1:11

12

Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman.

Santiago 1:12

13

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno:

Santiago 1:13

14

Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado.

Santiago 1:14

15

Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte.

Santiago 1:15

16

Amados hermanos míos, no erréis.

Santiago 1:16

17

Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Santiago 1:17

18

El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

Santiago 1:18

19

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:

Santiago 1:19

20

Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Santiago 1:20

21

Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas.

Santiago 1:21

22

Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos.

Santiago 1:22

23

Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

Santiago 1:23

24

Porque él se consideró á sí mismo, y se fué, y luego se olvidó qué tal era.

Santiago 1:24

25

Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, [que es] la de la libertad, y perseverado [en ella], no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho.

Santiago 1:25

26

Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana.

Santiago 1:26

27

La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.

Santiago 1:27

Reina-Valera 1909 · Texto de dominio público. Se conserva la ortografía de esta edición.