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Salmos

Capítulo 32

Reina-Valera 1909

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1

Salmo de David: Masquil. BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, [y] borrados sus pecados.

Salmos 32:1

2

Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.

Salmos 32:2

3

Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.

Salmos 32:3

4

Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)

Salmos 32:4

5

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)

Salmos 32:5

6

Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.

Salmos 32:6

7

Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)

Salmos 32:7

8

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: sobre ti fijaré mis ojos.

Salmos 32:8

9

No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, para que no lleguen á ti.

Salmos 32:9

10

Muchos dolores para el impío; mas el que espera en Jehová, lo cercará misericordia.

Salmos 32:10

11

Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: y cantad todos vosotros los rectos de corazón.

Salmos 32:11

Reina-Valera 1909 · Texto de dominio público. Se conserva la ortografía de esta edición.