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Eclesiastés

Capítulo 1

Reina-Valera 1909

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1

PALABRAS del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalem.

Eclesiastés 1:1

2

Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo vanidad.

Eclesiastés 1:2

3

¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

Eclesiastés 1:3

4

Generación va, y generación viene: mas la tierra siempre permanece.

Eclesiastés 1:4

5

Y sale el sol, y pónese el sol, y con deseo vuelve á su lugar donde torna á nacer.

Eclesiastés 1:5

6

El viento tira hacia el mediodía, y rodea al norte; va girando de continuo, y á sus giros torna el viento de nuevo.

Eclesiastés 1:6

7

Los ríos todos van á la mar, y la mar no se hinche; al lugar de donde los ríos vinieron, allí tornan para correr de nuevo.

Eclesiastés 1:7

8

Todas las cosas andan en trabajo [más] que el hombre pueda decir: ni los ojos viendo se hartan de ver, ni los oídos se hinchen de oir.

Eclesiastés 1:8

9

¿Qué es lo que fué? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará: y nada hay nuevo debajo del sol.

Eclesiastés 1:9

10

¿Hay algo de que se pueda decir: He aquí esto es nuevo? Ya fué en los siglos que nos han precedido.

Eclesiastés 1:10

11

No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.

Eclesiastés 1:11

12

Yo el Predicador fuí rey sobre Israel en Jerusalem.

Eclesiastés 1:12

13

Y dí mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo dió Dios á los hijos de los hombres, en que se ocupen.

Eclesiastés 1:13

14

Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

Eclesiastés 1:14

15

Lo torcido no se puede enderezar; y lo falto no puede contarse.

Eclesiastés 1:15

16

Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.

Eclesiastés 1:16

17

Y dí mi corazón á conocer la sabiduría, y también á entender las locuras y los desvaríos: conocí que aun esto era aflicción de espíritu.

Eclesiastés 1:17

18

Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.

Eclesiastés 1:18

Reina-Valera 1909 · Texto de dominio público. Se conserva la ortografía de esta edición.